El Esqueleto De La Señora Morales (1960)

3,000

1960 | Terror / Humor Negro – 92 Minutos

Dirección: Rogelio A. González
Música: Raúl Lavista
Guion: Arthur Machen y Luis Alcoriza
Fotografía: Víctor Herrera
Protagonistas: Arturo de Córdova, Amparo Rivelles, Elda Peralta, Guillermo Orea, Rosenda Monteros y Luis Aragón
Pais: México

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Pablo Morales (Arturo de Córdova), es un taxidermista esencialmente optimista, ama a los niños, añora tener hijos y un hogar luminoso, pero enfrenta el fanatismo y la amargura de Gloria (Amparo Rivelles), su hermosa mujer, que vive amargada, obsesionada, fanatizada y acomplejada por un defecto en la rodilla. Ambos viven en una casa tenebrosa y obscura, en un ambiente lúgubre y ominoso, magnificado por el carácter de Gloria y sus amistades, que agobian a Pablo y acaban por convertir la vida de ambos en un verdadero infierno.

Debido al trabajo de Pablo, a Gloria le da asco la carne y no tolera ver a su esposo comerla, por lo que es notable la escena donde Pablo le pide a escondidas a la sirvienta (Rosenda Monteros) un trozo de carne «de este grueso», señalando con los dedos índice y pulgar el grosor del filete.

Gloria tampoco permite que Pablo tenga acceso a su intimidad y, pese a que el cuerpo de esta lo vuelve loco, la negativa nunca se hace esperar. Hay una escena donde Pablo elogia la belleza de Gloria y la firmeza de su cuerpo, mas sus avances son detenidos cuando Gloria le indica a Pablo «lávate las manos y ponte alcohol», como señal del asco que le da la profesión de él.

Gloria se distingue por aparentar frente a la sociedad una piedad y una caridad religiosa que la hace ser muy apreciada entre sus amistades devotas y pías y el siempre antipático y entrometido padre Artemio Familiar (Antonio Bravo). Es en este punto donde la película comienza a escalar fílmicamente, pues da inicio a un duelo de personalidad entre el padre Familiar y Pablo. Este último cuestiona a Gloria y al mismo padre Familiar que su esposa quiera proporcionar más caridad que el resto del grupo, lo que Pablo califica como pecado de soberbia; el padre Familiar, forzado por el peso del argumento, se ve obligado a coincidir con el esposo de Gloria…